
El origen del nombre
El nombre que nos guía
José Antonio Álvarez Condarco fue ingeniero militar del Ejército de los Andes. En 1817 cruzó la cordillera como enviado de San Martín y memorizó cada paso del camino para trazar el mapa del cruce.
Como él, creemos en el estudio, la observación y el trabajo en equipo como herramientas para llegar lejos.
Conocé la historia completa del colegio ↓
Nuestra historia
Una historia construida con amor, vocación, compromiso, perseverancia y alegría
El Colegio Álvarez Condarco es, ante todo, el fruto de una familia y de un sueño que creció junto a muchas generaciones de alumnos y docentes.
En 1977, Elisabeth Varga de Olmos, junto a su familia, abrió un Jardín Maternal. Gracias al entusiasmo de los propios chicos y de sus padres, aquel pequeño espacio se transformó en un Jardín de Infantes.
1981: el comienzo del Nivel Primario
Cuando los niños iban finalizando el Nivel Inicial y sus familias quisieron que continuaran en la misma institución educativa, apostando a sus valores fundacionales y a la dedicación y pasión de sus docentes, comenzaron a pedir la apertura del Nivel Primario.
Con el apoyo fundamental del abuelo de dos exalumnos del Jardín, Juan Manuel y Victoria, Elisabeth fue convocada por el Consejo Escolar de San Miguel y comenzó los trámites de habilitación. Y abrió la inscripción del primer grado. La historia estaba comenzando…
El primer día de clases, el patio se llenó de vida y movimiento: diecisiete alumnos, acompañados por padres, tíos y abuelos, inauguraron una nueva etapa del colegio. Una etapa que no pararía de crecer…
Una escuela donde el amor siempre fue protagonista
Elisabeth, que llegó desde Europa y se instaló en Argentina en el año 1960, comprendió con los años que los niños necesitan, por sobre todas las cosas, sentirse escuchados, atendidos y queridos.
Por eso hay un recuerdo que se repite con especial cariño: los chicos no lloraban al llegar, sino al momento de irse. Querían quedarse en la escuela con Liz, con Gimber, con Elisabeth, con Germán y con todas las personas que formaban parte de su infancia.
Generaciones que vuelven a encontrarse
Muchos de aquellos niños fueron creciendo, formaron sus propias familias y volvieron a la institución; algunos, incluso, como docentes. Este es uno de nuestros mayores orgullos: ver a exalumnos enseñando a nuevas generaciones. Porque pertenecer al Álvarez Condarco siempre fue mucho más que ir a una escuela: es ser parte de una comunidad educativa.
Un logro compartido
Nada de esto habría sido posible sin los alumnos, las familias, los docentes y todo el personal que, a lo largo de los años, hizo crecer este proyecto. Como dice Elisabeth:
“Sin niños y sin docentes, no hay escuela.”
Varios de quienes estuvieron desde el principio siguen hoy en el Instituto. Entre ellos, Gracelita Schetel, a quien ella recuerda con mucho cariño y considera prácticamente una hija, continúa acompañando a sus alumnos.
Hasta la actualidad
Desde aquellos comienzos, el colegio recorrió un largo camino de esfuerzo, perseverancia, aprendizaje y, sobre todo, afecto. Hoy, en 2026, cuarenta y nueve años después, su fundadora agradece profundamente a todos los que formaron y forman parte de él: directivos, docentes, familias, alumnos y personal de maestranza.
Porque después de tantos años, hay algo que permanece intacto:
el amor recíproco entre quienes forman parte de esta gran familia.
Colegio Álvarez Condarco
Una historia que comenzó en 1977. Una familia que creció y trascendió a través de las generaciones. Un lugar donde aprender siempre significó también sentirse querido.
Una historia construida entre todos y que continúa escribiéndose cada día.
Nuestro lema
...un estilo en pos de la excelencia...
